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The Port Market - El Mercado del Puerto

Visiting this place is fascinating. Behind its porticos, each stall display delicious meat, achuras and pamplonas. Outside, candombe and handicrafts. What else is needed?


This is an old-fashioned market. There is no doubt about it. Just visiting its outdoor area and surrounding its venue, we can realize we are in the Ciudad Vieja (Old City), a few meters away from the port of Montevideo.

Inaugurated in October 10, 1868, both the English and the Montevidean newspapers from those days referred to the size of the works managed by the Spanish businessman Pedro Sáenz de Zumarán and a group of Uruguayan entrepreneurs. 

Its construction, in the English style, was carried out at the Union Foundry workshops in Liverpool. Such professionalism was also seen in the assembling of the venue, a process in which professionals from England took part. 

The European architecture takes us back to those days in which everything was auctioned inside. Vegetables, fruit and meat coming from the inland areas, as well as African slaves and other illegal imports from old Europe, were sold there.
This is an old-fashioned market. There is no doubt about it. Just visiting its outdoor area and surrounding its venue, we can realize we are in the Ciudad Vieja (Old City), a few meters away from the port of Montevideo.

Inaugurated in October 10, 1868, both the English and the Montevidean newspapers from those days referred to the size of the works managed by the Spanish businessman Pedro Sáenz de Zumarán and a group of Uruguayan entrepreneurs. 

Its construction, in the English style, was carried out at the Union Foundry workshops in Liverpool. Such professionalism was also seen in the assembling of the venue, a process in which professionals from England took part. 

The European architecture takes us back to those days in which everything was auctioned inside. Vegetables, fruit and meat coming from the inland areas, as well as African slaves and other illegal imports from old Europe, were sold there.

Fortunately, times have changed. Today the market has been completely renovated. Entirely different, it is very healthy and that is evidenced by the number of people who wish to visit it after having heard about its fame, beauty and, obviously, its meat.

It is inside the same yesteryear context, where craftsmen, coffee-shops, restaurants and other venues give a permanent welcoming atmosphere to its old entrance, which still looks onto the harbor area.

Thousands of visitors tour around the market everyday searching for antiques and souvenirs, traditional clothes and leather items, though the steak houses are the greatest local attraction. 

For decades, it has been a tradition to have lunch at the Port Market on Saturdays. Visitors may have a snack at a bar or sit on a comfortable chair to have a relaxed lunch.

Authentic Uruguayan Parrilla

The smoke, which takes hold of the market and its surroundings at midday, is clear evidence of what happens inside the venue. And there is no one who can resist such temptation. “Taxi, to the port”, is the phrase heard by almost every Uruguayan taxi driver when the clock strikes noon.

The best samples of Uruguayan cuisine, from chivito al plato (a steak with ham, cheese, tomato, lettuce, and mayonnaise) or a la canadiense (the same steak in a sandwich version) up to the best and most simple meat cuts, achuras (offal), asado (grilled meat), chicken, matambres (stuffed meat rolls), chotos (plaited intestines), pamplonas (grilled stuffed-meat) and other delicacies very popular in these corner of the world await for customers.

Foreign tourists are astonished at the beauty with which the dishes are presented. Steakhouses appear before everybody as real shop windows displaying their meats and other delicacies at popular prices instead of clothes, jeans or handbags. 

The adrenaline present inside, where waiters and cooks make their best to assist everybody in due time and proper form, happens in few places around the world. Here, it occurs naturally as soon as the clock strikes 12 and appetite appears. Outside, there is always a group of youngsters who display their dance movements and the sound of the Afro-Uruguayan candombe, a tradition that can change any lunch or dinner meeting into an unforgettable party.

Conocerlo es fascinante. Detrás de sus pórticos, cada puesto y parrilla exhibe deliciosas carnes, achuras y pamplonas. Afuera, candombe y artesanías. ¿Qué más se puede pedir?

 

Es un mercado como los de antes, de eso no caben dudas. Basta con recorrerlo por fuera y darle la vuelta entera para entender enseguida que nos encontramos ubicados en la Ciudad Vieja, a escasos metros del puerto de Montevideo.

Inaugurado el 10 de octubre de 1868, los diarios ingleses y montevideanos de la época hablaban de la magnitud de la obra encabezada por el comerciante español Pedro Sáenz de Zumarán y una sociedad de empresarios y visionarios uruguayos. 

Su construcción, de origen inglés, se llevó a cabo en los talleres que la Union Foundry tenía en la ciudad de Liverpool. Este profesionalismo se volcó también en el montaje y armado del complejo, para el cual vinieron profesionales de Inglaterra especialmente. 

La arquitectura europea nos transporta enseguida a aquellos tiempos en que todo se subastaba dentro, desde las hortalizas, frutos y carnes venidos del interior del país hasta los esclavos africanos que, junto a otras ilegalidades llegadas de la vieja Europa, se negociaban en los alrededores del lugar.

Por suerte, los tiempos han cambiado. Hoy el mercado se ha renovado por completo. Totalmente distinto, goza de muy buena salud y esto lo demuestra la cantidad de visitantes que quieren conocerlo porque han oído de su fama, de su belleza y, por supuesto, de sus carnes.

Se encuentra dentro del mismo contexto de antaño, donde ahora artesanos, cafés, restaurantes y otros boliches le dan un marco de bienvenida imborrable a su vieja entrada que continúa mirando la zona portuaria.

Miles de turistas lo recorren diariamente buscando desde antigüedades y recuerdos hasta ropas costumbristas y artículos de cuero, aunque las parrillas son la gran atracción que tiene el lugar. 

Es tradición desde hace décadas que quien se encuentra el sábado al mediodía por Montevideo almuerce en el Mercado del Puerto. De acuerdo al apuro del visitante, lo puede hacer de parado (sobre la barra) o sentado en una cómoda silla para pasar el tiempo.

Autentica parrilla uruguaya

El humo, que todos los mediodías del año se apodera literalmente del mercado y de varias cuadras a la redonda, nos habla a las claras de lo que allí dentro sucede. Y no existe olfato que resista semejante tentación. “Taxi, lléveme al puerto”, es la frase más escuchada por cualquier taxista uruguayo cuando el reloj ha dejado hace rato de marcar el mediodía.

Allí dentro descansan esperando a su público las mejores muestras de la gastronomía uruguaya, desde el chivito al plato o a la canadiense hasta los mejores y más sobrios cortes de carnes; achuras, asado, pollos, matambres, chotos (chinchulines trenzados), pamplonas rellenas y otras delicias que en esta parte del mundo son moneda corriente.

Los turistas extranjeros quedan sorprendidos por la belleza con que se muestran los platos. Las parrillas aparecen a la vista de todos como verdaderas vidrieras que en lugar de ropa, jeans o carteras exhiben sus carnes y demás exquisiteces a precios populares. 

La adrenalina que se aprecia dentro, donde mozos y parrilleros se desviven por atender a todo el mundo a tiempo y forma, es algo que sucede en pocos lugares del mundo y que aquí ha pasado a naturalizarse cada vez que el reloj marca las 12 y el apetito comienza a aparecer. Afuera siempre algún grupo de jóvenes muestra el baile y el sonido del candombe afro-uruguayo, tradición que se encarga de transformar cualquier almuerzo o cena en una velada inolvidable.


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